El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
—JUAN 3:36
SÍ, HAY UN SOLO camino (Juan 3:36; 14:6; Hechos 4:12; 1 Timoteo 2:5).
Permítame hacer una analogía: Digamos que usted me invitó a cenar a su casa y me dio instrucciones claras para llegar hasta ella. “Vaya al sur por la autopista 96, doble a la derecha en Main Street, suba hasta lo alto de la colina y llegará a mi casa.” Usted me explica: “Ése es el único camino a mi casa”.
Entonces yo le digo: “Voy a ir al norte por la 95 y doblaré a la derecha en el Blvd. Beach, porque creo que todos los caminos conducen a su casa”.
Usted me explica: “Bill, usted no va a llegar a mi casa por ese camino”.
Del mismo modo, Dios nos da instrucciones claras para llegar a su casa. ¡Y me parece que Dios sabe dónde vive! Todo cuanto tenemos que hacer es seguir sus claras instrucciones y llegaremos. Esto no
significa tener la mente estrecha, sino más bien ser específico (Isaías 45:22; Oseas 13:4; Juan 3:36; 14:6; Hechos 4:12; Efesios 2:8-9; 2 Tesalonicenses 1:9; 1 Timoteo 2:5; 1 Juan 1:7–9; 4:15).
Puede parecer políticamente incorrecto decir que hay un solo camino, pero es la verdad. ¿Por qué podemos aceptar que haya una sola manera de hacer tantas otras cosas de la vida, pero cuando se trata de ir al cielo, desarrollamos súbitamente una actitud tan amplia, de que todo vale?
Un avión solamente puede volar de una manera. El ala debe estar configurada de cierta manera para crear una corriente ascendente. También debe tener cierto tamaño y forma. Se debe aplicar la cantidad correcta de propulsión para hacer que la ley de sustentación sustituya a la ley de gravedad. Hay muchos otros ejemplos de la vida. Sin embargo, ser definido y preciso respecto a los temas espirituales es considerado como miopía.
Un médico le dice que usted tiene una enfermedad y se va a morir. La única manera de que pueda vivir será que tome esta pastilla, la única cura conocida. ¿Usted se negaría a tomar la pastilla simplemente por el hecho de que haya un único remedio (Juan 14:6; Hechos 4:12; 1 Timoteo 2:5)? No, estaría agradecido por esa cura. Usted puede elegir entre tomar la pastilla y vivir, o rechazarla y morirse. La elección es suya, no del doctor. Él solamente se la puede ofrecer. Hay solamente dos opciones: aceptar el remedio o
rechazarlo.
En su libro ¿Dónde estaba Dios?, el Dr. Erwin W. Lutzer brinda una excelente correlación:
Cuando la noticia de la tragedia del Titanic alcanzó al mundo, la cuestión era cómo informar a los parientes si sus seres queridos estaban entre los muertos o los vivos. En la oficina de la White Star Line
en Liverpool, Inglaterra, se puso un inmenso tablero; de un lado, un letrero de cartón decía: “Se sabe que están a salvo”, y en el otro, otro letrero rezaba: “Se sabe que están perdidos”. Cientos de personas se reunieron para mirar atentamente las actualizaciones. Cuando un mensajero traía nueva información, los que esperaban contenían la respiración, preguntándose a qué lado iría y qué nombre sería añadido a la lista.
Aunque en el Titanic los viajeros eran de primera, segunda o tercera clase, tras el hundimiento del barco había solamente dos categorías: los salvados y los ahogados. De igual modo, podemos dividir a las personas en muchas clases diferentes sobre la base de la geografía, raza, educación y riqueza. Pero en el Día del Juicio Final habrá solamente dos clases: los salvos y los perdidos. Solamente hay cielo e infierno.
Usted puede creer su propia opinión, o puede creerle a Jesús. Él dijo en Juan 14:6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Y Hechos 4:12 dice: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. La elección es suya. ¿Está dispuesto a jugarse su posesión más valiosa —su alma— sobre la única base de
sus sentimientos? Sería mucho más prudente que basara sus creencias en un libro de reconocido prestigio que ha sido escudriñado por miles de eruditos, historiadores, y otros, y lo han hallado veraz. ¿Sobre qué prueba está usted parado?
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
—JUAN 15:13