Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8
¿USTED DIRÍA QUE LOS líderes de nuestro país son malos porque construyen cárceles? No, usted puede decidir; no tiene por qué ir a dar a ellas. (Vea Deuteronomio 30:19; Salmos 9:17; 86:5; 145:8–9; Proverbios 11:19, 21; Juan 3:16; Romanos 5:8; 2 Pedro 2:9; Apocalipsis 20:13–15.)
Además, el infierno no fue preparado para el hombre sino para el diablo y sus ángeles (Mateo 25:41).
Dios nunca se propuso que el hombre fuera allí. Más aún, ahora Él está preparando un lugar para nosotros en el cielo (Juan 14:2). Es solamente por su rebeldía que el hombre rechaza la provisión que Dios hizo para que accedamos al cielo. Es arrogancia del hombre querer ir al cielo, pero exigir hacerlo según sus propios términos. Si usted quiere vivir en la casa de Dios, debe ir por el camino de Él y no por el suyo propio (Lucas 13:3; Juan 3:36; 14:6; Hechos 4:12; Romanos 10:9-10; 1 Timoteo 2:4-6).
¿Por qué es tan horrendo el infierno? Porque los atributos de Dios no están presentes allí. Muchos no se dan cuenta de que el bien que todos disfrutamos viene de Dios. Lo bueno no existe aparte de Él.
Santiago 1:17 dice: “Todo lo bueno y perfecto que se nos da, viene de arriba, de Dios, que creó los astros del cielo” (DHH).
La misma palabra, hetoimazo, es usada en Mateo 25:41, donde Dios preparó el infierno para el diablo, y en Juan 14:2, donde Jesús dice: “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (énfasis añadido). Dios preparó el cielo como su morada eterna, llena de todos los atributos de su santidad y gloria. Pero cuando preparó el infierno, retiró todos sus atributos, o bondad, de ese lugar de tormento. La muerte espiritual significa estar separado de Dios y estar separado de Él es estar separado de todo lo bueno. Como consecuencia, éste es el resultado:
El infierno es oscuro porque Dios es luz (1 Juan 1:5).
El infierno es solo muerte porque Dios es vida (Juan 1:4).
El infierno es odio porque Dios es amor (1 Juan 4:16).
El infierno no tiene misericordia porque la misericordia del Señor está en los cielos (Salmos 36:5).
El infierno es solo debilidad porque el Señor es el dador de la fuerza (Salmos 18:32).
El infierno es estrepitoso, porque “mi pueblo habitará en… serenos lugares de reposo” (Isaías 32:18, NVI).
El infierno no tiene agua porque el agua es la lluvia del cielo (Deuteronomio 11:11).
El infierno no tiene paz porque Cristo es el Príncipe de Paz (Isaías 9:6).
El bien que experimentamos es porque Dios permite que lo disfrutemos mientras estamos aquí en la tierra. El Salmo 33:5 dice: “Llena está la tierra de la misericordia del Señor” (LBLA).
Sin embargo, si usted no quiere saber nada de Dios, hay un lugar preparado que no tiene nada de su bondad. La presencia de Dios está allí (Job 26:6; Salmos 139:8; Proverbios 15:11; Apocalipsis 14:10-11), en el sentido de que está delante de Él. Pero su bondad e influencia fueron retiradas. Él mira hacia abajo desde el cielo (1 Reyes 8:30; Job 22:12; Salmos 11:4; 33:13; 102:19; 123:1; Proverbios 15:3; Eclesiastés 5:2). Por supuesto, Dios está en todas partes y lo ve todo. Simplemente digo que Él ha retirado su bondad del infierno.
Proverbios 15:29 dice: “El Señor está lejos de los impíos” (LBLA, énfasis añadido). En 2 Tesalonicenses 1:7b–9 leemos: “Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”.
Arrojados de la presencia del Señor es la idea que está en la raíz de la muerte eterna: la ley del mal librada a su irrestricta operación sin la influencia contraria de la presencia de Dios, quien es la fuente de toda luz y santidad.
—COMENTARIO CRÍTICO Y EXPLICATIVO
DE TODA LA BIBLIA
Esencialmente, el infierno es el lugar del cual todos los aspectos de la presencia de Dios serán totalmente retirados para siempre.
—HENRY. M. MORRIS Y MARTIN E. CLARK
El Dr. Robert A. Peterson dijo en su libro Hell on Trial (Proceso al infierno): “Dios no está presente en el infierno en gracia y bendición…. Está presente en el infierno, no en bendición, sino en ira”.
Sin embargo, hay algo adicional en el infierno. La ira de Dios está presente en forma de fuego. Los fuegos del infierno son representativos de su ira (Deuteronomio 32:22; Salmos 11:6; 21:8-9; Isaías 30:33; 33:14; 34:9; 66:24; Jeremías 4:4; Malaquías 4:1; Mateo 13:49-50; 18:8; Marcos 9:43; Juan 15:6; Judas 7; Apocalipsis 14:10-11; 20:10-15). La razón de esta ira es que el pecado debe ser castigado (Romanos 6:23). Dios puso su cólera hacia el pecado en la cruz, cuando vertió su ira sobre Jesús (Salmos 22; Isaías 53; Mateo 17:12; 9:12; Lucas 9:22; 17:25; 24:26,46; Hebreos 9:26; 1 Pedro 2:24).
Pero si no lo reconocemos y recibimos como nuestro Señor, recibiremos nosotros el castigo (2 Tesalonicenses 1:9-10; 2 Pedro 2:9; Apocalipsis 14:10-11; 20:13-15). La elección es nuestra.
La mayoría de las demás cosas terribles del infierno no se experimentan por la ira de Dios sino por su ausencia —la ausencia de sus atributos y de su bondad (Proverbios 15:29; 2 Tesalonicenses 1:9).
Debemos entender que las cosas buenas no están aquí por una serie de casualidades, sino porque emanan de la presencia de Dios (Salmos 90:2; Mateo 5:45; Lucas 6:35; Colosenses 1:16; 1 Timoteo 6:17).
Ahora, cuando algunos dicen que el infierno es solamente “separación de Dios”, como si eso no fuera gran cosa, podemos captar lo que realmente significa.
Muchos mirarán los árboles, el cielo, el océano, etcétera y comentarán: “¿No es estupenda la Madre Naturaleza?”. Bien, no es la “Madre Naturaleza”, sino el “Dios Padre” quien proveyó toda la belleza que disfrutamos.
Así como las cárceles se construyeron para proteger al inocente de los que quebrantan la ley aquí en la Tierra, el infierno ha sido preparado para los que infringen la ley de Dios. La solución es simple: no viole la ley de Dios. “A menos que se arrepientan, todos ustedes también perecerán” (Lucas 13:3; vea también Juan 3:36; Romanos 10:9-10). Proverbios 27:12 dice:
El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias (NVI).
Recuerde este punto: así como las cárceles no eran prioritarias en el pensamiento de los hombres que vinieron a este país, tampoco el infierno fue el primer propósito de Dios cuando hizo la tierra y el hombre. Sin embargo, el infierno existe y si usted va allá, será por su propia culpa.
La salvación es un don gratuito, pero debemos recibirla para ser salvos. Dios lo ama a usted y es un buen Padre. Está tratando de mantenerlo fuera del infierno y de apartarlo de su rumbo equivocado.
El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido
para anunciar buenas nuevas a los pobres.
Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros,
—ISAÍAS 61.1, NVI