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    ¿Son importantes las emociones? ¿Forman parte del Carácter Cristiano y las Éticas?

     La observación común de filósofos y teólogos tan diversos como Aristóteles y C.S.Lewis ha sido que las afecciones correctas y las emociones forman la base para la moralidad correcta. Si amamos lo bueno y aborrecemos lo malo seguramente seremos buenos. Y si odiamos el cohecho y valoramos la integridad, seguramente seremos honestos.

    Las Éticas no son un simple ejercicio emocional. Desde la antigüedad han involucrado sentir, pensar y actual correctamente. El amor ágape tiene emociones que son éticas. “El amor no se goza en la injusticia, sino que se regocija en la verdad (1 Corintios 13:6). Sentirse horrorizado por ciertos pecados es algo bueno y moral. Gozarse de la verdad es una buena respuesta para el discípulo. Nuestra evaluación moral de la vida puede estar de acuerdo con nuestra postura ética.

    En términos bíblicos la persona que esta bien emocionalmente ama lo bueno y odia el mal. En sus emociones valorizan lo que Dios valoriza. El Cristiano que ha sido perfeccionado emocionalmente no solo esta “de acuerdo” o integrado en el sentido secular de que son justos y

    juiciosos y santos y perfeccionados en el amor. Sus emociones están de acuerdo con sus éticas que están de acuerdo con las Escrituras que están de acuerdo con Dios.

    Lo que nos agrada o desagrada gradualmente forma el curso de nuestra vida y el carácter. Es por esto que la TV y los anuncios tienen un efecto tan profundo. Nos enseñan que nos agraden

    ciertos estilos de vida llenos de cosas materiales y que valoremos ser sexy y atractivos. Nos enseña, gradualmente a que no nos moleste la fornicación ni el adulterio. Rara vez nos dice claramente “el adulterio es bueno” - solo nos enseñan la idea de ser atractivos a tantas personas y a emocionarnos con tan solo la noción de tal vez tener muchos compañeros sexuales. Así, con el tiempo su decisión ética se debilita, las emociones que conducen a la santidad son erogadas y miles de cristianos caen en el pecado que jamás habrían contemplado algunos años atrás. Lo que nos gusta o disgusta, lo que valoramos y estimamos, es crítico para lo que eventualmente seremos.

    Desafortunadamente hemos divorciado las emociones de la ética. Vemos la ética como “nuestra opinión” sobre las cosas y no como nuestra reacción a las cosas. En ocasiones nos entrenamos a pensar de una forma y sentir de otra. Le pedimos a la gente que sean justos y bíblicos y aun así nos sentimos avergonzados de aquellos compañeros cristianos que se molestan genuinamente por el pecado y la decadencia moral. Al hacer esto decimos que esta bien tener nociones y no emociones. Que el cristianismo esta mejor guardado en la cabeza y no en el corazón. ¡Entonces nos preguntamos porque no aportan ni se comprometen con el discipulado! Les enseñamos a los jóvenes cristianos a ser sexy, sofisticados, y emocionalmente difíciles de impresionar y esperamos que le den valor a la castidad. Estamos pidiendo lo imposible.

    Nuestra emociones reflejan lo que valoramos y cuidamos, admiramos y amamos y también reflejan lo que no nos justa abiertamente y rechazamos. Nuestra emociones guían nuestras decisiones y nuestras decisiones forman las bases para nuestro carácter y destino. Si nuestras emociones están torcidas, nuestras elecciones y destino también lo estarán. Durante mis años universitarios usualmente daba tutoría a estudiantes en cálculo. El mayor obstáculo usualmente era emocional en ,lugar de intelectual. Tenía que mover al estudiante de evaluaciones emocionales tales como “odio las matemáticas” y “las tareas son horribles”. Porque fueron

    enseñados por padres y compañeros que las matemáticas eran odiosas y repugnantes y que las tareas eran estúpidas, no hacían su trabajo. Porque no hacían su trabajo, fallaban en las matemáticas. Si fallaban en las matemáticas no entrarían a la universidad en Australia o a una profesión decente. Su actitud emocional, aprendida de otros, afectaba su futuro totalmente.

    La habilidad de retrasar la gratificación es fundamental para el desarrollo del buen carácter. Un experimento se hizo donde niños pequeños se les daba una elección: un malvavisco ahora, o dos en diez minutos. Para tener dos malvaviscos, deberían atrasar la gratificación – una habilidad básica para manejar y disciplinar las emociones. Cuando los niños fueron seguidos en un estudio longitudinal, la diferencia entre los “rápidos” y los “pacientes” era increíble. Los mas impacientes e impulsivos lograron menos y tuvieron menos problemas mientras que los pacientes eran exitosos en prácticamente todas las áreas de la vida. De hecho esto probó un éxito mas predecible en la escuela y en la vida que los exámenes de Inteligencia Emocional que cualquier

    otra variable social. El simple acto del manejo emocional fue una clave para el éxito en la vida mas adelante.

    Así que las emociones correctas con una parte importante del carácter correcto y las éticas correctas y las emociones correctas que están tras las elecciones correctas y el destino correcto.

    Regocijarse emocionalmente en la verdad, para celebrar la justicia, para deleitarse en las acciones nobles y elegir la compasión y la misericordia es tener emociones que complementan nuestra fe.

    Por otro lado las emociones confusas pueden desestabilizarnos y crear conflictos. Finalmente la presencia de fuertes emociones lujuriosas y malvadas puede llevarnos al pecado y cegarnos de la verdad. Así que conocernos emocionalmente es mucho mas que solo actuar. Es poner nuestro corazón en línea con nuestra fe y con nuestro Dios. ¿Pero cual es el camino hacia arriba? ¿Cómo saber qué emociones son correctas, cuáles incorrectas y cuáles neutrales? ¿Cómo tener idea de como es un cristiano que está emocionalmente bien y vive en santidad? Como en todo lo demás Jesús es nuestro modelo y el tema del próximo capítulo.

    Preguntas de discusión

    1. ¿Qué aprendiste de este capitulo?

    2. ¿Cuáles son las diferencias entre emociones santas, humanas y carnales?

    3. ¿Cómo encajan las emociones en la Vida Cristiana?

    4. ¿Cómo seria la vida cristiana sin emociones?

    5. ¿Son las personas en las iglesias generalmente amenazadas por el cambio emocional o generalmente cómodas con el cambio emocional?

    6. ¿Son los extrovertidos mas espirituales que los introvertidos o viceversa, o realmente no tiene importancia?

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