VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Mateo 28:18-20
ESTUDIO BÍBLICO: Lucas 6:12-16; 9:1-6, 10
LECTURA: El llamamiento bíblico a hacer discípulos
Enseñanza principal
¿Qué es el discipulado?
El discipulado es una relación cuya intención es caminar con otros discípulos para animarnos, equiparnos y retarnos en amor a crecer
hacia la madurez en Cristo. Esto incluye preparar al discípulo a enseñar a otros.
1. Identifica palabras clave o expresiones clave en la pregunta y la respuesta, y explica en tus propias palabras lo que significa.
2. Reescribe esta verdad con tus propias palabras.
3. ¿Qué preguntas o temas te vienen a la mente al pensar en esta verdad?
Estudio del versículo para memorizar
La Declaración de Misión que Jesús dejó para su Iglesia es: “Id y haced discípulos”. Estos versículos tan importantes son conocidos como la Gran
Comisión.
1. Veamos el contexto: Lee Mateo 28. ¿Qué sucesos tienen lugar antes de que Jesús pronunciara la Gran Comisión, y cómo debieron de afectar a los discípulos?
2. Los versículos para memorizar son Mateo 28:18-20. Cópialos en este espacio.
3. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre Jesús?
4. ¿Por qué Jesús hace tanto énfasis en su autoridad (v. 18) y la presenta como telón de fondo de la Gran Comisión?
5. ¿Cómo debemos hacer discípulos?
6. ¿Cuándo podemos decir que hemos hecho discípulos?
7. ¿Qué te han enseñando estos versículos esta semana?
Estudio bíblico inductivo
Jesús siempre vivió con la mirada puesta en el fin de su ministerio en la Tierra. Siempre tenía presente la preparación de aquellos hombres que continuarían su ministerio después de que Él ascendiera al Padre. Este
estudio se centrará en la forma en la que Jesús preparó a los discípulos que había escogido.
1. Lee Lucas 6:12-16; 9:1-6, 10. ¿Cuál crees que fue el contenido a la oración de Jesús aquella noche? (Encontrarás algunas ideas en la lectura de la página 32).
2. ¿Qué puedes aprender del carácter estratégico que hay detrás de la elección que Jesús hace de los doce en 9:1-6?
3. ¿Qué poder y autoridad les dio a los discípulos? ¿Qué poder y autoridad podemos esperar de Jesús hoy día?
4. ¿Cuál fue el rol de Jesús cuando los discípulos volvieron (9:10)?
5. ¿Qué implicaciones tiene para ti la enseñanza de este pasaje?
6. ¿Qué versículo o versículos te han impactado de forma especial? Escribe los versículos clave con tus propias palabras.
Lectura:
Un llamamiento bíblico a hacer discípulos Cuando Jesús ordenó a sus discípulos: “Id y haced discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19), estaba pronunciando la Declaración de Misión que su Iglesia debía tener. Jesús les dijo a los discípulos que
hicieran lo que Él había estado haciendo durante sus tres años de ministerio. Jesús hizo discípulos seleccionando a un número reducido de personas para que pasaran tiempo con Él y aprendieran directamente de Él.
El método de discipulado de Jesús
¿Cuál era la ventaja estratégica de rodearse de doce hombres para que “estuvieran con Él” (Marcos 3:14)? Hay varias razones detrás de dicha
estrategia, pero las dos siguientes son las más importantes:
Interiorización. Al centrarse en unos pocos Jesús pudo asegurar la continuidad de su misión. Quizá nos preguntemos por qué Jesús eligió de forma pública a doce de entre todos sus discípulos (Lucas 6:13). ¿No podía eso haber creado sentimientos de envidia? ¿Por qué no continuó
ampliando su campo de influencia y así crear un movimiento de masas?
El apóstol Juan recoge la advertencia que Jesús hace sobre las masas, cuando le estaban aclamando por los milagros que había hecho: “Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del Hombre, pues él sabía lo
que había en el Hombre” (Juan 2:24-25).
Aunque Jesús actuó frente a las necesidades de las multitudes, Él sabía que éstas eran inconstantes. Aquellas personas que le habían aclamado diciendo: “¡Hosanna” ¡Hosanna!” tardarían menos de cinco días en cambiar sus vítores por el grito de “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!”. Como conocía los caprichos de las multitudes, Jesús construyó su ministerio sobre unos pocos escogidos que formarían la superestructura de su reino futuro. Los discípulos no son producto de una producción en masa, sino de una relación estrecha que requiere tiempo y dedicación. A. B. Bruce resume esta idea de la forma siguiente: “Esta cuidadosa formación de los discípulos fue lo que
garantizó que la enseñaza del Maestro fuera duradera; que su reino estuviera fundado en unos pocos con convicciones profundas e indestructibles, en
lugar de estar fundado en la multitud, cambiante y superficial”.
Multiplicación. Si Jesús se centró en unos pocos, eso no quiere decir que no quisiera alcanzar a las multitudes. Todo lo contrario. El escritor Eugene
Peterson, con un toque de humor, lo explica de la siguiente forma: “Recordemos que Jesús dedicó el 90 por cien de su ministerio a doce judíos porque era la única manera de redimir a todos los americanos”.
Jesús tenía una visión suficientemente grande como para empezar por lo importante, por insignificante que pareciera. Centrarse en unos pocos no limitó su influencia, sino que sirvió para que ésta se extendiera. Cuando Jesús ascendió al Padre, sabía que había al menos once per-
sonas que podían seguir ministrando con su autoridad, y que esos once habían vivido el modelo de cómo invertir en las personas. Robert Coleman describe muy bien la idea del método de Jesús cuando escribe: “El plan de Jesús no fue elaborar un programa para alcanzar a las multitudes, sino formar a un grupo de hombres que lideraría a las multitudes”.
El acercamiento de Pablo al discipuladoVemos que el apóstol Pablo adoptó el mismo objetivo y la misma metodología en su ministerio que el de Jesús. La versión de Pablo de la Gran Comisión es su Declaración de Misión personal. “Anunciamos a Jesús,
amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo
cual también trabajo, luchando según la potencia de Él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1:28-29). Pablo tiene tanto deseo de hacer discípulos que compara su agonía por la madurez de su rebaño con los dolores de una mujer que está de parto: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19).
Siguiendo el método de Jesús, Pablo invertía en personas. Él también tenía la mirada puesta en las multitudes. Pero sabía que la transmisión sólida de la fe no tendría lugar si se limitaba a predicar delante de grandes auditorios. Pablo animó a Timoteo a usar un estilo personal para transmitir
el Evangelio a generaciones futuras cuando le exhorta diciendo: “Lo que tú has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2ª Timoteo 2:2; la cursiva es mía).
Pablo podía ver que si hacían un buen trabajo, transmitiendo el Evangelio a través de las relaciones personales, obtendrían una cadena de discípulos que iría de generación en generación. En este mismo versículo podemos
ver varias generaciones: Pablo " Timoteo " hombres fieles " enseñar también a otros.
Sabemos que Pablo vivía lo que él enseñaba, pues sus cartas están llenas de nombres de personas por las que dio la vida. Pablo aseguró la continuidad de su ministerio formando a siervos como
Timoteo, Tito, Silas (Silvano), Evodia, Síntique, Epafrodito, Priscila y Aquila. Éstos acompañaron a Pablo en sus viajes misioneros, recibieron diferentes responsabilidades en el ministerio y se convirtieron en sus colaboradores en el Evangelio. Según Pablo, ver lo que Dios había hecho en la vida de aquel cruel perseguidor de la Iglesia les impactó grandemente, y les cambió.
La Biblia nos enseña no solo el mensaje de nuestra fe, sino también el método por el cual debemos transmitir nuestra fe a las generaciones futuras. Estamos llamados a hacer la obra de Dios a su manera. El Señor obró encarnándose, viniendo a vivir al lado de aquellos a los que quería
formar. Nosotros debemos seguir su ejemplo, estableciendo relaciones
cercanas con aquellas personas a las que pretendemos formar. Pablo dijo:
“Os ruego que me imitéis” (1ª Corintios 4:16) y “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor” (1ª Tesalonicenses 1:6).
El discipulado hoy
A través del discipulado, el Evangelio penetra de forma profunda en las vidas de aquellos que deciden seguir a Cristo, llevándoles a ser creyentes maduros que dan continuidad al Evangelio. El discipulado es, pues, una relación donde de forma intencional caminamos junto a otros discípulos y nos animamos, corregimos y retamos mutuamente en amor para crecer hacia la madurez en Cristo.
Este libro intenta potenciar tres ingredientes necesarios para que se produzca la madurez en Cristo. La vulnerabilidad relacional, que hace referencia a relaciones abiertas, sinceras, en las que las personas estamos dispuestas a compartir sus luchas para que el Espíritu Santo pueda obrar en nosotros. En segundo lugar, la centralidad de la verdad, que
puede actuar cuando los discípulos abren sus vidas los unos a los otros en torno a la Palabra de Dios, y así el Señor empieza a transformar sus
vidas de pies a cabeza. Y en tercer lugar, la supervisión mutua, que consiste en dar autoridad a los demás miembros del grupo para que nos puedan pedir cuentas.
No lograremos hacer discípulos si confiamos en que los métodos de producción masiva son un atajo para llegar a la madurez. Robert Coleman clarifica cuál es el reto que tenemos por delante: “Debemos decidir para qué queremos que sirva nuestro ministerio. ¿Para recibir el aplauso y el reconocimiento momentáneo o para transmitir un modelo a los pocos que continuarán nuestra labor una vez ya no estemos?” Lo idóneo es que cuando nos centremos en unos pocos llegaremos a influir a mucha gente, se multiplicará el número de discípulos y crecerá el liderazgo de la Iglesia. Aunque los programas de enseñanza para adultos y los ministerios de grupos pequeños son buenas herramientas para acompañarnos a la madurez, si no creamos grupos de discipulado reducidos donde se haga un seguimiento serio será muy difícil lograr una base sólida. Keith Phillips ha elaborado una tabla en la que compara la diferencia numérica que hay entre la estrategia de ganar a una persona para Cristo al día y la de discipular a una persona al año.
¡Capta la visión y dedícale el tiempo y el esfuerzo necesario a este discipulado! ¡Realmente vale la pena!
Estudio de la Lectura
1. ¿Cuáles fueron las razones por las que Jesús eligió a doce hombres para que estuviesen con Él?
¿Qué podemos aprender en cuanto a forma en la que ayudamos a los demás a caminar hacia la madurez?
2. ¿Cómo imitó Pablo la metodología de Jesús?
3. Pablo escribió en 1ª Corintios “Os ruego que me imitéis” (4:16). ¿Tú podrías decir eso? ¿Por qué sí o por qué no?
4. ¿Cuáles son los ingredientes necesarios para una relación de discipulado eficaz?
5. ¿Qué preguntas tienes sobre la lectura?
6. ¿La lectura te ha mostrado algún pecado? ¿Te reta? ¿Te consuela?
Explica por qué.
Lectura recomendada
Coleman, Plan supremo de evangelización (El Paso, Tx.: Casa Bautista de Publicaciones, 1983). Resume el proceso de ocho pasos que aparece en este clásico.

