VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Salmo 1:1-3
ESTUDIO BÍBLICO: Juan 15:1-11
LECTURA: Si el tiempo devocional es nuevo para ti
Enseñanza principal
¿Cómo crece un discípulo hacia la madurez en Cristo?
Del mismo modo en que Jesús se retiraba a “un lugar apartado” para estar con su Padre (Marcos 1:35), el discípulo debería buscar un momento cada día para apartarse de los asuntos de esta vida y tener un tiempo de silencio, de encuentro personal con su Señor y Salvador.
1. Identifica palabras clave o expresiones clave en la pregunta y la respuesta, y explica en tus propias palabras lo que significan.
2. Reescribe esta verdad con tus propias palabras.
3. ¿Qué preguntas o temas te vienen a la mente al pensar en esta verdad?
Estudio del Versículo para memorizar
Un fruto saludable es el resultado de unas raíces nutridas y bien alimentadas. En la vida ocurre lo mismo. Si afianzamos nuestra vida en la verdad de la Palabra de Dios, la vida florecerá en nosotros.
1. Veamos el contexto: lee el Salmo 1. ¿En qué se diferencian los malos
de los justos?
2. Los versículos para memorizar son los del Salmo 1:1-3. Cópialos en este espacio.
3. Al justo se le define primero por lo que no hace. ¿Qué es lo que el justo tiene que evitar?
4. ¿Qué significa “deleitarse en la ley de Jehová”?
5. ¿Qué comparación se establece en el versículo 3?
¿Qué nos enseña esta imagen sobre la forma en la que el fruto crece en nuestras vidas?
6. ¿Cómo definirías “prosperará” (v. 3)?
7. ¿Qué te han enseñando estos versículos esta semana?
Estudio Bíblico Inductivo
Jesús también elige una imagen de la Naturaleza para describir el tipo de relación que debemos tener con Él si queremos dar fruto. Jesús dice
que Él es la vid y que nosotros somos las ramas (Juan 15:5).
1. Lee Juan 15:1-11. La palabra “permanecer” describe la relación que hay entre la vid y las ramas (vv. 4, 5, 6, 7, 9, 10). Según estos versículos, ¿qué quiere decir “permanecer”?
2. ¿Qué hacemos para permanecer en la vid?
3. Nuestro propósito, según Jesús, es dar fruto (v. 8). ¿Cuál es la naturaleza del fruto que debemos dar?
4. Podar es un proceso necesario para que haya fruto (v. 2). ¿Qué usa el Señor para podar las “ramas muertas” de nuestra vida?
5. Jesús lanza la advertencia de que las ramas que no permanecen, son cortadas y echadas al fuego (v. 2, 6). ¿Qué quiere decir Jesús con esto?
6. ¿Qué quiere decir Jesús con “sin mí nada podéis hacer” (v. 5)?
7. Jesús dice en el versículo 11 que la intención de estas instrucciones es
transmitirnos su gozo, y que éste sea completo. ¿Cuál era el gozo que quería que nosotros también tuviéramos?
8. ¿Qué versículo o versículos te han impactado de una forma especial?
Reescribe los versículos clave con tus propias palabras.
Lectura: Si el tiempo devocional es nuevo para ti
Adaptado de Lord of the Universe, Lord of My Life.
Un tiempo devocional diario es un encuentro diario y a solas entre un discípulo y el Señor Jesucristo. No debería ser algo improvisado. Podemos hablar con el Señor de forma espontánea muchas veces al día, pero el tiempo devocional es un periodo de tiempo que apartamos de forma
planificada con el propósito de tener un encuentro personal con nuestro Salvador y Señor.
Un tiempo devocional diario contiene, al menos, tres componentes.
– Lectura de la Biblia con el propósito no solo de estudiarla, sino para encontrarnos con Cristo a través de la Palabra escrita.
– Meditar en lo que hemos leído para que la verdad bíblica controle nuestra mente, emociones y voluntad. “Medita en [el libro de la Ley] de día y de noche” (Josué 1:8).
– Orar para tener contacto con Dios: alabarle, darle gracias y adorarle; y también, confesar nuestros pecados, pedirle que supla nuestras necesidades e interceder por otros.
¿Por qué es importante?
¿Por qué debemos tener un devocional diario? Hay, al menos, tres razones.
A Dios le agrada. Aunque no hubiera otra razón, ésta ya sería suficiente. De todos los sacrificios del Antiguo Testamento, solo había uno
que tenía que celebrarse a diario: el continuo sacrificio. ¿Cuál era su propósito? No era la propiciación de los pecados, sino complacer a Dios,
producir un aroma agradable para el Señor. El Nuevo Testamento nos habla en numerosas ocasiones de ofrecer un sacrificio de alabanza a Dios, “fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15). Quizá nos sorprenda ver que Dios está buscando a personas que hagan eso de forma continua: “El Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23).
Un indicador de la profundidad de nuestra relación con el Señor es nuestra disposición a pasar tiempo a solas con Él no por lo que obtenemos, sino por lo que significa para Él.
Nosotros recibimos beneficios. Esto era lo que el salmista tenía en mente cuando escribió: “Como el ciervo brama por las corrientes de las
aguas, así clama por Ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Salmo 42:1-2). Nos beneficiamos del tiempo devocional en varios sentidos:
*Información. Aprendemos sobre Cristo y sus verdades cuando pasamos tiempo con Él y con su Palabra. Antes de poder obedecerle, tenemos que conocer sus ordenanzas. Antes de poder entender la vida, tenemos que saber lo que enseñó.
*Ánimo. En muchas ocasiones nos afligimos o desanimamos. No hay mejor fuente de inspiración que el Señor Jesucristo.
*Poder. A veces sabemos cómo deberíamos ser y lo que deberíamos hacer, pero no tenemos las fuerzas suficientes para ser así u obrar así.
Cristo es la fuente de poder, y encontrarnos con Él es clave para poder recibir ese poder.
*Placer. Estar a solas con la persona a la que amamos es emocionante, y cuando pasamos tiempo con Cristo experimentamos un gozo que
no se puede encontrar en ningún otro lugar.
Jesús tenía un tiempo devocional. “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35). Si nuestro Señor creyó que era necesario encontrarse a solas con su Padre, su ejemplo es una buena razón para hacer lo mismo.
La cuestión es, ¿seremos cristianos mediocres o cristianos que crecen? El factor principal estará en si desarrollamos o no la disciplina del tiempo devocional diario.
Cómo empezar Una vez deseas empezar un tiempo devocional diario, ¿cómo puedes empezar?
En primer lugar, recuerda el principio de la autodisciplina: haz lo que tienes que hacer cuando tienes que hacerlo, de la forma en la que debes hacerlo, en el lugar adecuado y por las motivaciones adecuadas. Dicho de otro modo, la autodisciplina es el uso sabio de tus recursos personales (como el tiempo y la energía).
En segundo lugar, aparta un tiempo de antemano. Planifícalo. El tiempo devocional debería tener lugar en el momento del día en que estamos más despejados. Para algunos, ese momento es por la mañana; para otros, en otro momento del día, o por la noche. Aunque ésta no es una regla aplicable a todo el mundo, la mañana suele ser el momento más indicado, pues aún no hemos entrado en la actividad y el estrés del día. Una orquesta no afina sus instrumentos después del concierto.
¿Cuánto tiempo debería durar? Eso dependerá de la persona, pero un buen plan consiste en empezar con diez minutos, y aumentar a medida que van pasando los días, hasta llegar a los treinta minutos. Este tiempo regular puede tener un papel muy importante en reforzar nuestra autodisciplina. Ten en cuenta esta sugerencia. Detente ahora mismo –sí, ahora–, y toma una decisión: desde mañana mismo me voy a encontrar con mi Señor una vez al día. Decide en qué momento del día, y cuánto tiempo va a durar ese encuentro.
En tercer lugar, planifica. No te vayas a dormir tarde, para que cuando te levantes estés lo suficientemente fresco como para encontrarte con Cristo.
La batalla del tiempo devocional diario normalmente se pierde la noche anterior. Si nos vamos a dormir tarde no estaremos despejados cuando nos despertemos, o dormiremos más rato y nos saltaremos el tiempo devocional.
En cuarto lugar, que ese tiempo devocional sea realmente un tiempo a solas con Dios. El Salmo 46:10 dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. Apaga la radio o la televisión. Encuentra un sitio tranquilo y asegúrate de que la posición en la que te coloques te ayudará a estar atento. No te quedes en la cama. Siéntate derecho. Estar echado en la cama o reclinado en una silla demasiado cómoda no es lo más adecuado, pues te costará concentrarte.
En quinto lugar, ora antes de empezar. Pídele al Espíritu Santo que esté en el control de ese tiempo que vas a invertir y que guíe tu alabanza, tu acción de gracias, tu adoración, tu intercesión, tus peticiones y tu meditación; y también, que te ayude a adentrarte en las Escrituras. Abre tu mente y corazón a la Palabra de Dios.
En sexto lugar, ten una libreta a mano. Escribe las ideas que quieres recordar y las preguntas que no puedes contestar. Expresar lo que nos pasa por la cabeza hace que las cosas calen más, y escribir es una buena forma de expresarse.
Por último, comparte tus planes y tus objetivos con un amigo. Cuéntale que estás intentando desarrollar la disciplina de tener un tiempo devocional diario. Pídele que ore por ti, que Dios te ayude a llevar a cabo tus objetivos.
Cuando surgen los problemas
Los problemas más comunes que surgen cuando empezamos a tener un tiempo devocional son los siguientes:
Sé que debería tener un tiempo devocional cada día, pero no tengo el deseo de hacerlo.
Solución: Pídele al Espíritu Santo que ponga en ti el deseo de tener un tiempo devocional diario. Nadie más puede hacer eso por ti. Tú mismo no puedes crear en ti ese deseo, y no hay nadie más que pueda hacerlo.
No me apetece tener un tiempo devocional hoy.
Solución: Tenlo de todas formas, y de forma sincera, dile a Jesús que no te apetece tener ese encuentro con Él hoy, pero que sabes que merece la pena hacerlo. Pídele que te ayude a mejorar tu disposición, e intenta descubrir por qué te sientes de esa forma. Si descubres qué factores te están frenando, intenta reducir su efecto.
Me cuesta concentrarme. Solución: Pídele al Espíritu Santo que te dé fuerzas para que tu mente se centre en Cristo y su Palabra. Usa la autodisciplina para guiar tu mente para que cada vez te desconcentres menos. Si estás en un lugar solitario, cantar, y orar o leer en voz alta te dará un sentimiento de diálogo. Te desconcentrarás menos si escribes las cosas, como por ejemplo elaborar un diario de oración de notas de tu estudio cuando lees la Biblia.
Echo de menos tener un devocional de forma frecuente. Solución: Pídele al Señor que refuerce ese deseo y te dé poder para disciplinarte en el uso del tiempo. Cuéntale a otro amigo cristiano tu deseo de tener un tiempo devocional diario y pídele que regularmente te pregunte cómo va el tema. No permitas que una conciencia intranquila o las acusaciones del diablo te venzan. Confiesa que no has tenido ese tiempo regular con Jesús, pídele que te perdone y renueva tu relación con Él.
Mi tiempo devocional es pesado y aburrido.
Solución: Ora para que el Señor te devuelva el gozo de encontrarte con Él (Salmo 51:12). Introduce en tu tiempo devocional algún elemento diferente. Canta un himno o alabanza, o prueba un método diferente de estudio bíblico.
Hay dos razones principales por las cuales es tan difícil desarrollar la disciplina de un tiempo devocional diario.
En primer lugar está la influencia de la carne. Piensa que tu vieja naturaleza no quiere que tengas un tiempo devocional diario (ni que desarrolles cualquier otra disciplina que agrade a Cristo; ver Gálatas 5:16-17).
Pide que el Espíritu Santo dé fuerzas a tu nueva naturaleza para que en esta lucha venza a la vieja naturaleza.
La segunda razón es la resistencia de Satanás. El diablo se opone a cualquier esfuerzo que tú hagas para agradar a Cristo. Su estrategia es impedir que tengas un tiempo devocional diario, complicar tu horario para hacer que te vayas muy tarde a la cama y que no te puedas levantar temprano, hacer que estés cansado cuando tienes tu
encuentro con el Señor, hacer que no te puedas concentrar y que tu mente se vaya a otras cosas, cualquier cosa para que no te encuentres con Cristo. Pídele al Espíritu Santo que frene al diablo.
¡Hazlo ahora!
Planifica ahora mismo el tiempo devocional de mañana, y mañana, vuelve a planificar el del día siguiente. Si algún día no tienes un tiempo devocional, no te rindas. Niégale al diablo el placer de vencerte. Pídele a Dios que te perdone por no haber tenido ese encuentro, y pídele que te ayude a no saltarte ese encuentro la próxima vez. Te lo saltarás en más de una ocasión, es normal, y tendrás que “empezar de nuevo” muchas veces antes de desarrollar esta disciplina. Mucha gente tarda meses en desarrollar el hábito del tiempo devocional diario. De hecho, para muchos es una lucha de por vida. Sea como sea, no te rindas. Con la ayuda de Dios, toma la decisión de crecer para ser un discípulo comprometido que se encuentra con Cristo regularmente y que tiene con Él encuentros significativos.
Estudio de la Lectura
1. ¿Qué es el tiempo devocional y qué elementos debería incluir?
2. Hemos mencionado tres razones por las que tener un tiempo devocional. De las tres, ¿cuál es la que más te motiva a ti? ¿Por qué?
3. De las sugerencias prácticas que hemos visto, ¿cuáles te resultan más difíciles? ¿Cuáles crees que son las más útiles para ti?
4. ¿Con cuáles de los problemas te identificas? ¿Crees que son útiles las
sugerencias que hacemos?
5. ¿Tienes alguna pregunta sobre la lectura?
6. ¿La lectura te ha mostrado algún pecado? ¿Te reta? ¿Te consuela?
Explica por qué.
